¿Y si todas las noticias son fake news?
- Miriam Triay Florit

- 16 nov 2021
- 7 Min. de lectura
Las fake news desde la mirada vienesa finisecular nietzscheana
Del error a la cadena de montaje
“Lo que un hombre ve depende tanto de lo que mira como de lo que
su experiencia visual y conceptual previa lo ha preparado a ver”.
T.S. Kuhn; La estructura de las revoluciones científicas.
El periodismo, esta profesión que hace más de un siglo convirtió la información en un negocio, es concebido, convencionalmente, como el relato de la realidad. Pero el hecho de que sea un negocio abstracto hace que surjan "errores", en este caso, "falsedades" que se hacen pasar por noticia con una finalidad concreta, ya sea influenciar en la opinión pública o buscar la risa fácil entre el público; estamos hablando de las fake news. Este ensayo pretende analizar la problemática actual de estos "errores" a partir de una mirada totalmente influenciada por Friedrich Nietzsche y por el famoso escrito Carta de Lord Chandos de Hugo von Hofmannsthal que acaba desencadenando y destapando la crisis vienesa del siglo XX, conocida también por, entre otras cosas, provocar un giro lingüístico.
Muchos escritores -periodistas incluidos- hablan del miedo a la página en blanco, refiriéndose al pánico de no encontrar las palabras adecuadas y de que el lenguaje se acabe transformando en un gran enemigo. Esto se da por la dificultad que les supone trabajar los conceptos que permiten definir y delimitar la realidad que intentan transmitir. Pero, ¿qué pasaría si este puntual momento de crisis llegase al punto que el profesional ya no cree que el lenguaje sea la herramienta que necesita para explicar la realidad?
El escritor Hugo von Hofmannshtal, hace más de un siglo, confundido y decepcionado con el lenguaje, redactó una carta ficticia escrita por un poeta llamado Lord Chandos, y dirigida a Francis Bacon, en dónde el poeta le comunicaba una crisis que estaba teniendo a la hora de apalabrar la realidad que lo rodeaba. El lenguaje, según sentía el poeta y, coetáneamente -fuera de la ficción de la carta-, también muchos intelectuales de la Viena finisecular, ya no era una herramienta capaz de plasmar la realidad, sino que era percibido como una falsificación de eso que estaba designando y expresando: la cosa.
…había visto una vez en un microscopio un trozo de piel de mi dedo meñique que pareció una llanura con surcos y cavidades, y me ocurría lo mismo desde entonces con las personas y sus artimañas. Ya no podía comprenderlas con la mirada simplificadora de la costumbre. Para mí, todo se caía en pedazos que se desintegraban, a su vez, en fragmentos más pequeños, y nada se dejaba ya delimitar por un concepto.
Como los escritores preocupados por la página en blanco, Chandos no conseguía encontrar los conceptos adecuados para designar la realidad y se sentía incapaz de transmitir sus pensamientos y las vivencias a partir del lenguaje. El poeta ya no creía que la palabra fuese fiel a la realidad, al contrario, ahora "los términos abstractos de los que tiene que servirse naturalmente la lengua para emitir cualquier juicio se descomponían en la [su] boca como a setas podridas". Esta perdida de confianza en el lenguaje, conocido bajo el nombre de "giro lingüístico", ya había sido analizada, un siglo antes, por el reconocido filósofo Friedrich Nietzsche.
La ‘cosa en sí’ (esto sería justamente la verdad pura, sin consecuencias) es totalmente inalcanzable y no es deseable en absoluto para el creador del lenguaje. Éste se limita a designar las relaciones de las cosas con respecto a los hombres y para expresarlas apela a las metáforas más audaces.
Llegando a la misma conclusión, lo extrapoló también al campo de la "verdad" y la "realidad"; si el lenguaje es incapaz de definir las cosas y, por tanto, la realidad, ¿los humanos somos capaces de contar y encontrar la realidad? Según Nietzsche, la herramienta que se utiliza para acceder a ella, el lenguaje, está formulada a base de convenciones sociales y, así, la realidad es inasumible y, mucho menos, explicable.
...se fija lo que a partir de entonces ha de ser ‘verdad’, es decir, se ha inventado una designación de las cosas uniformemente válida y obligatoria, y el poder legislativo del lenguaje proporciona también las primeras leyes de verdad, pues aquí se origina por primera vez el contraste entre verdad y mentira. El mentiroso utiliza las designaciones válidas, las palabras, para hacer aparecer lo irreal como real; dice, por ejemplo, ‘soy rico’ cuando la designación correcta para su estado sería justamente ‘pobre’. Abusa de las convenciones consolidadas haciendo cambios discrecionales, cuando no invirtiendo los nombres. Si hace esto de manera interesada y que además ocasione perjuicios, la sociedad no confiará ya más en él, y por este motivo, lo expulsará de su seno. Por eso los hombres no huyen tanto de ser engañados como de ser perjudicados mediante el engaño.
De este párrafo nietzscheano se entiendo que la verdad, tan buscada y contada por los periodistas, no es más que una "mentida aceptada" por la mayoría de la sociedad y las convenciones que la forman en ese momento; y la mentira/falsedad es una "mentira perjudicial" temida por las consecuencias que puede traer y, en cambio, no tanto por la mentira en sí misma. Si aceptamos esta afirmación, ¿son las fake news falsificaciones de la realidad o, por el contrario, simplemente son noticias explicadas y/o interpretadas de forma distinta a estas convenciones?
El hombre nada más que desea la verdad en un sentido análogamente limitado: ansía las consecuencias agradables de la verdad, aquellas que mantienen la vida; es indiferente al conocimiento puro y sin consecuencias e incluso hostil frente a las verdades susceptibles de efectos perjudiciales o destructivos.
Pensemos por un momento, y como lo hace el filósofo, en como actúa el ser humano y, en concreto, el periodista. Cuando el profesional tiene que redactar la noticia de unos hechos que ha vivido en primera persona o que le han sido contados por fuentes de primera mano, ya parte de una interpretación, sea la propia o la ajena de las fuentes, hecha de la realidad. Porque nadie experimenta un suceso de la misma forma, aunque podamos hacerlo de manera muy similar y socialmente establecida. A esta percepción de la realidad el periodista la tiene que explicar y hacer llegar de alguna forma a su público y, la herramienta más útil para hacerlo, es el lenguaje. Por tanto, como ya decía Nietzsche, el profesional, así como cualquier persona, incurre en dos metáforas: pasar del impulso nervioso original a una imagen -interpretar los hechos- y de la imagen a un sonido -traspasar estos hechos al papel-.
Éste [el lenguaje] se limita a designar las relaciones de las cosas con respecto a los hombres y para expresarlas apela a las metáforas más audaces. ¡En primer lugar, un impulso nervioso extrapolado en una imagen! Primera metáfora. ¡La imagen transformada de nuevo en un sonido! Segunda metáfora. Y, en cada caso, un salto total desde una esfera a otra completamente distinta.
Gracias a esta teoría del lenguaje como a instrumento inválido que transmite una realidad perceptiva e interpretada de manera individual -o social-, podríamos afirmar que las noticias "correctas" son, en realidad, una mera interpretación de esta realidad incurrida en dos metáforas.
De hecho, y como decía Nietzsche, "sin ciertas dosis de locura, nadie puede creer firmemente estar en posesión de la verdad" y, por tanto, "no conocemos cosas en sí y por sí, sino solo sus imágenes sobre el espejo de nuestra alma". Así, las noticias que nos acompañan en nuestro día a día, que reciben la nomenclatura de verdaderas, en contraposición a las falsas, son en realidad, una "mentira aceptada" por la sociedad, una que no daña.
…compromiso que la sociedad establece para existir: ser veraz, es decir, utilizar las metáforas usuales; por tanto, solamente hemos prestado atención, dicho en términos morales, al compromiso de mentir de acuerdo con una convención firme, mentir borreguilmente, de acuerdo con un estilo vinculante para todos.
Si consideramos así, que las noticias "correctas" tampoco lo son, sino que se limitan a representar la "verdad" convencional, y a interpretar el mundo y la realidad según la comunidad emisora y lectora se ha propuesto hacerlo, las fake news ¿en qué punto se encuentran? Podríamos decir que una noticia deviene falsa y "mentira perjudicial" a partir del momento en que uno de los dos o ambos procesos creadores de metáforas, mencionadas anteriormente, se ha hecho contrariamente a las convenciones establecidas. Es decir, se ha interpretado "mal" la realidad y/o se ha apalabrado "incorrectamente" aquella interpretación. Así, una noticia solo es "correcta" cuando es convencional y, por contra, la "falsa" es la que no responde a estos postulados sociales que, incluso, me atrevería a llamar cánones. Además, como ya decía el filósofo, una mentira no es aceptada por la sociedad cuando las consecuencias que tiene son perjudiciales y no interesan al conjunto, y no porque sean una mentira como tal.
…se despierta un movimiento moral hacia la verdad; a partir del contraste del mentiroso, en quien nadie confía y a quien todo el mundo excluye, el hombre se demuestra a sí mismo lo honesto, lo fiable y lo provechoso de la verdad.
Entonces, si nos paramos a pensar en lo que realmente tenemos a nuestro alrededor, todo el periodismo podría ser considerado falso y estar manipulado por los cánones establecidos socialmente, porque ninguno de nosotros tiene la verdad absoluta, solo disponemos de una herramienta que incurre en dos metáforas de la realidad: un lenguaje nada fidedigno y una interpretación propia controlado por convenciones. Acabaríamos diciendo, entonces, que las noticias "correctas" no son más que escritos informativos que corresponden a los postulados sociales establecidos y, por tanto, que cuentan la "verdad" social, no absoluta. Así, las fake news son, en realidad, "errores" en el sistema de funcionamiento del periodismo por no responder con los cánones sobre la verdad y la interpretación de la realidad, pero no son, como dice la sociedad actual, falsedades de la realidad, sino que realmente funcionan como percepciones disidentes, que hacen un uso socialmente incorrecto del lenguaje, y con la finalidad perjudicial para el conjunto, porque, al final, estos cánones están establecidos para permitir al ser humano comunicarse, una necesidad considerada vital.
Aun así, como Nietzsche, no he venido aquí a resolver ningún problema ni a dar la verdad -que no existe- sobre un tema muy ambiguo y abierto, sino que únicamente he querido, igual que el filósofo en uno de sus ensayos, "abordar el problema [...] como un ángel frío que penetra con su mirada todas las bagatelas. Sin maldad, pero sin sentimientos".




Comentarios