La bella y la bestia modernos
- Miriam Triay Florit

- 2 dic 2021
- 4 Min. de lectura
"Sé que hace que cada cual sea distinto, y qué hace que todos seamos iguales. He visto que el mismo color azul tiene 50 aspectos distintos a través de 50 ojos distintos".

Every Day (2018) o Cada Día, es la última entrega del director de otras películas conocidas como The vow (2012), y ganador de un Globo de oros y un Emmy, Michael Sucsy. Y aunque sea un film que demuestra tener una muy buena intencionalidad, en la moral y la ética que pretende enseñar al público joven; toma tan poco riesgo, y le da un tinte tan amable, que no deja de ser un La bella y la bestia moderno.
Rhiannon es una adolescente de 16 años que tiene una vida normal y corriente, con los dolores de cabeza propios de la edad, y algún otro de añadido. Pero de repente, como pasa en muchas historias, sucede un hecho que le cambia el transcurso de la vida y la ayuda a pensar por ella misma. En este caso, el punto de inflexión y cambio llega cuando conoce a un ser diferente y especial, llamado A, y se enamoran. Pero A presenta una gran particularidad: se despierta cada día en un cuerpo distinto.
Todo el film va danzando entre esta trama y, aunque vaya presentando diferentes conflictos cruciales para los jóvenes, como es la falta de conciencia vital de Rhiannon o la poca importancia que tiene quien seas físicamente, mientras destaques por lo que ofreces; en realidad, no es más que un tratamiento amable de temas serios que podrían haberse explorado para llegar a una historia más psicológica y analítica.
Los temas poco explorados y de gran relevancia son: el amor sin fronteras, el físico es totalmente irrelevante; y el hecho de que todos somos iguales pero, a la vez, diferentes. Hay también otros temas más secundarios, y que pasan de forma desapercibida, como la presencia de la toxicidad en las relaciones, muy difícil de ver; y el suicidio y el bullying que, por desgracia, son muy comunes entre los jóvenes.
Así, temas caudales en el día a día adolescente, se quedan en la superficialidad de una película de domingo por la tarde. Cuando podría haber llegado a ser un film reflexivo que sirviese a los jóvenes para ver la variedad del mundo y qué les depara realmente la vida, que después del instituto hay mucho más camino por recorrer. El guión de Jesse Andrews, aunque esté basado en el best-seller del The New York Times, del escritor David Levithan, no acaba de abrazar toda la profundidad que aparece en éste.
Y aunque contesta bastante a las películas románticas simples de adolescentes y jóvenes, creo que la demanda actual es un poco más exigente. No podemos pretender que al mismo público que se le ofrecen series como Stranger Things, Dark, Sex Education o, incluso, por el formato, 13 reasons why, también le brindamos una película de este estilo. Parece que pasemos de tratarlos como a casi adultos que empiezan a formar su cerebro, y a tener ideas propias; para volver a verles como a niños pequeños que, aún, necesitan la moral simplista e infantil de La bella y la bestia para entender que la diversidad es positiva.
El director de The vow, premiado por su talento, ha querido llevar a cabo un proyecto con muy buenas intenciones y original, enseñando al público más joven un mensaje de tolerancia, pero no ha sabido cómo ni con qué herramientas llevarlos a cabo. Así, finalmente, una idea que nacía siendo buena, ha acabado con un desarrollo torpe, y una conclusión amable, simple y sacada de la manga. Sin presentar un hilo conductor con sentido, sobre todo para los temas más secundarios, y con unas escenas románticas sacadas de un videoclip de principios de los años 2000, que ni se molestan en esconder la falsedad presente.
Además que, y si tenemos en cuenta los personajes diversos a lo cuales A controla por un día, vemos claramente como, la variedad cultural, de cuerpo, origen, físico, es muy presente al inicio de la historia, cuando Rhiannon aún no está enamorada del personaje y, por tanto, no hay momentos íntimos entre ambos. Por contra, cuando los dos protagonistas ya empiezan a ser más cercanos, A se despierta en cuerpos de chicos de físico canónico y cuerpo atlético. Así, y como ya vemos en el film infantil de Disney, la belleza está en el interior, pero no te preocupes que cuando me quieras me convertiré en alguien precioso. Aprendes a querer la variedad y la diferencia, pero cuando lo consigues, eres premiado con la belleza canónica impuesta por la sociedad.
No obstante, se tiene que destacar, especialmente, la actuación de los diferentes profesionales que han dado vida a A. Creo que es una de las cosas que más destacan y que demuestran un muy buen trabajo y profesionalidad. A, aunque sea un personaje representado por una decena o más de actores, en todo momento es mostrado y presentado como al mismo ente y, en este caso, la actuación está muy por encima de la falsedad. Se nota, en todo momento, que los actores han hecho un gran trabajo en equipo e individual, para conseguir dar vida, de la misma forma, a un único personaje.
En conclusión, Ever Day es un film para las nuevas generaciones que, queriendo dar un mensaje positivo, se queda en la superficie de lo que explica. Y así, en esta espiral de falta de coherencia en el guión y la trama, y del uso de escenas sacadas de comerciales de hace dos décadas, se acaban dejando muchos interrogantes y subtramas abiertos, además de reiterar hechos cuando no hace falta. Esto, demuestra, una vez más que, las buenas intenciones no lo son todo, se necesita, además de la voluntad, una buena ejecución de técnicas y narrativas.




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